¿Culpamos al alcalde por todo? Antes de criticar, conozcamos cómo funciona nuestro gobierno local
Editorial | Notas y Más
Por Gerardo Vindas R
En Costa Rica tenemos una costumbre que se ha vuelto cada vez más frecuente: cuando algo no funciona en una comunidad, cuando una calle está deteriorada, cuando falta una obra, cuando existe un problema de servicios o cuando una necesidad ciudadana no ha sido atendida, la primera reacción suele ser señalar al alcalde.
El alcalde se convierte en el rostro visible de la municipalidad y, por lo tanto, también en el responsable de todo lo que ocurre dentro de ella.
Pero ¿realmente funciona así?
La respuesta es mucho más compleja.
Una municipalidad no es únicamente el alcalde. La estructura del gobierno local involucra diferentes órganos, entre ellos el Concejo Municipal, los regidores, los síndicos y los Concejos de Distrito, además de la administración municipal y sus funcionarios.
Y aquí encontramos una figura que, a nuestro criterio, merece mucha más atención de la que recibe: el síndico y el Concejo de Distrito.
Los Concejos de Distrito tienen una relación directa con las comunidades. Son espacios donde las necesidades de los distritos pueden ser planteadas, discutidas y trasladadas a las instancias municipales correspondientes. Son, en buena medida, un puente entre las comunidades y el gobierno local.
Por eso resulta preocupante cuando un ciudadano desconoce quiénes son sus síndicos, quiénes integran su Concejo de Distrito o cuáles son las funciones que desempeñan.
¿Cómo podemos exigir resultados si ni siquiera sabemos quién tiene determinada responsabilidad?
La política municipal no puede reducirse a un nombre
Uno de los grandes problemas de nuestra política local es que hemos convertido la discusión pública en una especie de competencia entre personas y partidos.
Si el alcalde pertenece al partido que simpatizamos, tendemos a justificar sus decisiones. Si pertenece a un partido contrario, todo parece estar mal.
Y las redes sociales han contribuido a profundizar este problema.
Una publicación, un comentario o un video de pocos segundos puede generar cientos de opiniones. Muchas veces se comparte información sin verificar, se juzga sin conocer el contexto y se responsabiliza a una persona por decisiones que quizá ni siquiera están dentro de sus competencias.
Eso no es participación ciudadana responsable.
La ciudadanía tiene todo el derecho de cuestionar a sus autoridades. Tiene derecho a exigir transparencia, obras, servicios de calidad y respuestas.
Pero también tiene una responsabilidad: informarse.
No todo depende del alcalde
Cuando una comunidad reclama una obra, un proyecto o una solución, es importante preguntarse:
¿Quién tiene la competencia?
¿Quién debe gestionar?
¿Quién debe aprobar?
¿Quién debe fiscalizar?
¿Quién debe darle seguimiento?
¿Quién representa al distrito?
Estas preguntas son fundamentales antes de señalar culpables.
Porque si desconocemos cómo funciona una municipalidad, corremos el riesgo de exigirle a una persona algo que legal o administrativamente corresponde a otra instancia.
Y esto no significa que los alcaldes deban quedar exentos de crítica. Todo lo contrario.
Los alcaldes deben rendir cuentas. Los regidores deben cumplir con sus responsabilidades. Los síndicos deben representar adecuadamente a sus comunidades. Los Concejos de Distrito deben trabajar y escuchar a los vecinos.
Todos deben ser fiscalizados.
Pero la fiscalización pierde valor cuando está basada en el desconocimiento o en el fanatismo político.
El ciudadano también tiene una responsabilidad
Necesitamos pasar de la política de la reacción a la política del conocimiento.
No podemos construir mejores comunidades si nuestra participación se limita a escribir comentarios en Facebook cada vez que algo nos molesta.
La verdadera participación ciudadana comienza cuando conocemos nuestras instituciones, asistimos a las reuniones cuando corresponde, preguntamos, proponemos, fiscalizamos y exigimos respuestas con argumentos.
También debemos aprender a reconocer cuando una autoridad hace las cosas bien, aunque no pertenezca al partido de nuestra preferencia.
Porque si solamente aplaudimos a los nuestros y condenamos a los demás, no estamos defendiendo la democracia.
Estamos defendiendo colores políticos.
Y una comunidad no se construye con colores partidarios.
Se construye con trabajo.
Antes de criticar, conozcamos
Desde Notas y Más consideramos que Costa Rica necesita ciudadanos más informados y menos manipulables por el discurso político.
No se trata de defender alcaldes, regidores, síndicos ni partidos.
Se trata de defender algo mucho más importante: el derecho de los ciudadanos a recibir información y formar sus propias conclusiones con conocimiento de causa.
La próxima vez que escuchemos que alguien dice: “Eso es culpa del alcalde”, detengámonos un momento y hagamos una pregunta:
¿Estamos seguros de que esa responsabilidad le corresponde al alcalde?
Quizás descubramos que la respuesta no es tan sencilla.
Porque en democracia, criticar es un derecho; informarse es una responsabilidad.
Y antes de condenar a una autoridad por lo que vemos a simple vista, deberíamos tomarnos el tiempo de conocer cómo funciona realmente nuestro gobierno local.
Notas y Más
Porque informar también significa ayudar al ciudadano a comprender las instituciones que gobiernan su comunidad.