EDITORIAL | NOTAS Y MÁS
Por Gerardo Vindas R
El respeto no debería tener color político
Vivimos tiempos en los que pareciera que hemos olvidado algo tan sencillo, pero tan importante: respetar a los demás.
Nos llenamos la boca hablando de respeto, exigimos que respeten nuestras opiniones, nuestras familias, nuestras creencias y nuestras decisiones; pero muchas veces somos los primeros en faltarles el respeto a quienes piensan diferente.
Y esto se vuelve todavía más preocupante cuando hablamos de política.
Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con un diputado, un alcalde, un presidente, un regidor o cualquier funcionario público. Tenemos todo el derecho de cuestionar su trabajo, señalar errores y exigir resultados. Esa es precisamente una de las funciones de una sociedad democrática.
Pero cuestionar no significa insultar.
Criticar no significa humillar.
Pensar diferente no convierte a nadie en nuestro enemigo.
En los últimos días hemos visto cómo algunas figuras públicas son objeto de comentarios cargados de odio, burlas y ataques personales, simplemente porque no pertenecen al movimiento político que algunas personas apoyan.
El caso de la diputada Claudia Dobles nos debería llevar a una reflexión que va mucho más allá de una persona o de un partido político.
¿En qué sociedad queremos vivir?
Porque hoy podemos atacar a alguien que no piensa como nosotros, pero mañana podríamos encontrarnos nosotros mismos, nuestros hijos, nuestros padres, nuestros amigos o cualquier ser querido en la misma posición.
Y aquí hay una responsabilidad que no podemos ignorar: la de los medios de comunicación.
Tenemos una enorme responsabilidad sobre lo que publicamos, compartimos y permitimos que se convierta en parte de la conversación pública.
Un medio de comunicación no debería convertirse en una fábrica de odio.
Podemos generar debate sin alimentar la confrontación. Podemos ser críticos sin ser irrespetuosos. Podemos cuestionar al poder sin destruir a la persona.
Y especialmente debemos pensar en nuestros niños y jóvenes.
¿Qué ejemplo les estamos dando cuando un adulto, un padre de familia, un dirigente comunal o incluso un líder de una organización utiliza las redes sociales para insultar a alguien porque piensa diferente?
Después nos preguntamos por qué nuestros jóvenes se agreden, por qué existe tanto bullying, por qué hemos perdido la tolerancia.
Nuestros hijos están aprendiendo de nosotros.
Aprenden de nuestras palabras, pero mucho más de nuestras acciones.
Por eso, desde Notas y Más, creemos que llegó el momento de recuperar algo que nunca debimos perder: la capacidad de disentir sin odiar.
No tenemos que pensar igual.
No tenemos que votar por el mismo partido.
No tenemos que compartir las mismas ideas.
Pero sí tenemos que entender que detrás de cada nombre hay un ser humano, una familia y una historia.
Nadie conoce el camino que tendrá que recorrer mañana.
Hoy podemos sentirnos fuertes y señalar a otros desde la comodidad de una pantalla. Pero la vida da muchas vueltas y nadie sabe cuándo necesitará comprensión, solidaridad y respeto.
Por eso nuestro llamado es sencillo:
Si queremos una sociedad respetuosa, empecemos por respetar.
Si queremos que nuestros hijos sean mejores ciudadanos, enseñémosles con el ejemplo.
Y si queremos medios de comunicación responsables, seamos también responsables con aquello que publicamos.
Porque defender nuestras ideas no requiere destruir a quienes piensan diferente.
La democracia necesita voces distintas.
La sociedad necesita tolerancia.
Y todos necesitamos un poco más de respeto.
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